
Por la insistencia de un familiar cansino decidí renovar mis antiguas gafas, no en vano hacia siete años que no me revisaba la vista ni cambiaba mis lentes. El primer sitio donde acudí, llevado por la publicidad que emiten en la tele, fue a la optica de
Alain Afflelou, ya sabeis, el tipo frances que dice que se le ocurrió la idea de dar un segundo par de gafas por sólo un euro. Así que me dirijo a la más próxima que está en el centro comercial
Eroski. Pues el timo de la estampita, oigan... Les explico, una señorita me atiende y le pido que me de el precio de una montura al aire económica con lentes antireflejo. 250 € las más baratas, las de gama más baja... Por ese precio en otra optica, como pude comprobar más tarde, me compro 2 gafas con montura al aire. La publicidad, insisto, reza "El segundo par por sólo un euro","Es grande este Afflelou"... Sí sí, grande de cojones, pero de cara, que tiene más que espalda.
Así que le digo a la señorita que me lo pienso y, ya sin pretensión de comprar ningunas gafas, me dirijo al centro comercial
Barnasud a mirar juegos de ordenador. Y allí es donde caigo, cual mosca en un panal de rica miel.
Camino hacia el
Centro Mail cuando justo en frente me doy cuenta de que hay una óptica,
OPTICA 2000, a cuya entrada un gran cartel ilustrado con la imagen de una señorita muy bien parecida que lleva puestas unas gafas muy modernas y monas anuncia la superoferta del siglo en cuestión de gafas, la gran panacea de los cegatos: "Aprovecha esta oportunidad y llevate unas gafas último modelo por 70 euros. Sólo hasta fin de mes". Atraido por la oferta entro presto en la óptica y pregunto a la señorita que atiende por la misma. Me indica que las gafas que entran dentro de la oferta son las que se encuentran en un determinado expositor. Concretamente el del fondo a la derecha. Alli se encuentran expuestas un montón de monturas, casi todos horribles, de las que destacan tres, que son monturas al aire. Elijo la que más me gusta y se las enseño a la dependienta.
-"Me gustan estas, señorita".-"Perfecto, ahora saldrá la optica y te revisará la vista".Al cabo de unos minutos la óptica sale de dentro de la tienda y, tras los prolegómenos de rigor, comienza la batería de test oculares en varios aparatos. Al finalizar estos me informa que he ganado un 0,25% de visión (no perdido, sino ganado) por lo que no será necesario modificar la graduación de las gafas (no todo tenía que ser malo) y a continuación me pregunta:
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"¿Te han dicho como va esto del precio de las gafas?" -
"Pues si claro, 70 euros, la promoción..." Je je, iluso de mi, es entonces cuando tira del anzuelo...
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"No no, es que justamente has elegido el único modelo de los que hay expuestos que no está en oferta. Piensa que como es una montura al aire no las montamos aquí, requieren de un proceso especial de montaje y bla bla bla bla"¡Que casualidad! ¿Por qué me da en la nariz que si hubiese elegido cualquiera de los otros dos modelos que valian la pena como hubiera hecho cualquier persona me hubiera saltado exactamente con el mismo cuento?
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"Bueno, ¿y a cuanto suben?" (Craso error, para entonces tenía que haber salido corriendo y estar ya en Alburquenque lo menos)
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"Pues 55 euros cada lente y 35 la montura, en total 145 euros".Fijaos bien,
el doble de lo anunciado en el cartel de la oferta.
Entonces lo vi claro: Todos los ópticos eran unos estafadores profesionales, era una conspiración a escala mundial, y ante eso no había nada que hacer, no podía nadar contra corriente. Al fin y al cabo eran unas gafas con monturas al aire a mitad de precio que en la óptica del simpar
Afflelou, pensé, y totalmente anodadado por lo ocurrido las encargué e incluso pagué por adelantado. Eso no es todo, se supone que podría pasar a recogerlas en 5 días. Tardaron 12 en entregarmelas. A lo que iba, el caso que os he contado era totalmente denunciable, y si no hubiera estado tan abatido les hubiera montado un pollo impresionante a estos sinvergüenzas, denuncia incluida, que hubiese sido la forma correcta de obrar en lugar de haber actuado como un bobo dejándome tomar el pelo. Si os pasa algo similar no os dejeis liar como yo y montadles el pollo, que se les caiga la cara de vergüenza. No obstante me tomo mi venganza y, a vosotros que llevais gafas, queridos lectores cegatos, os hago un favor. Os doy un consejo muy valioso: Huid de esa óptica como de la peste, y de la del Afflelou también. Antes de que esa gente me vuelva a ver el pelo prefiero terminar como Ray Milland en "
El hombre con rayos X en los ojos", o sea, arrancándomelos.